Publicado: 6 de Mayo de 2016

Una de las primeras cosas que se debe tener en cuenta es que la cuota a pagar no debe superar el 40% de los ingresos netos mensuales, como recomiendan los expertos, para que el cliente lleve una vida normal y pueda asumir otros gastos.

Pero cuidado: ese 40% es el límite máximo recomendado de endeudamiento total, incluyendo las cuotas de las demás deudas pendientes como créditos personales, el préstamo del coche, las compras que se han hecho a plazos y la cuota a pagar de tarjetas de crédito.

La existencia de ahorros también se debe valorar, porque además del coste de la vivienda existen otros gastos fijos, que pueden llegar al 10-13 % del importe de compraventa, dependiendo si la vivienda es de obra nueva o de segunda mano.

Estos gastos, en líneas generales, son los de la tasación de la vivienda, los impuestos (Actos Jurídicos Documentados, IVA o ITP), los gastos de inscripción en el Registro de la Propiedad, los de las notas simples para comprobar la titularidad de la vivienda, los honorarios del notario por las escrituras, la del préstamo y la de compraventa, y los de tramitación de todo ello cuando interviene una gestoría, que es lo habitual.

El banco tiene la responsabilidad de informar al cliente y aportar documentación con las características del préstamo, para que tome una decisión informada y pueda comparar diversas ofertas. Además, es recomendable no pedir más del 80 % del valor de tasación de la vivienda.